


Porque hay veces que te sientes una princesa pero otras que no llegas ni a Rana...
Porque la gente se olvida de ti, pero curiosamente tu les recuerdas a ellos.
Porque una sola persona te hace un día ser la Reina del Mundo, y al otro una minúscula mota de polvo.
Y porque para saber valorar las cosas buenas, hay que pasar por las malas.
Por todo ésto y más: EL LIBRO: PRINCESAS OLVIDADAS O DESAPARECIDAS.
Yo sí me acuerdo de todo, aunque nadie se acuerde de mi.